El dilema sobre beber o no beber agua durante los entrenamientos

El dilema sobre beber o no beber agua durante los entrenamientos

Cada persona es un mundo y cada cuerpo reacciona de una forma diferente por eso lo mejor es siempre, tanto con el tema de beber agua durante los entrenamientos como en cualquier otro caso, probar y escuchar tu cuerpo y saber qué te viene mejor.

Antes de nada, como entrenadora debo decir que lo más aconsejable es beber agua durante los entrenamientos aunque haya teorías que asocien este acto con el malestar de estómago o, incluso, como comentamos en un post reciente, con la aparición del flato. El organismo, especialmente en los meses más calurosos, necesita reponer los electrolitos que perdemos a través del sudor para mantenernos en las condiciones necesarias para seguir con la actividad física.

Si olvidamos el agua o no queremos beber durante los entrenamientos, corremos el riesgo de sufrir una deshidratación entre otros problemas. Además de beber agua durante la sesión de entrenamiento, es muy necesario beber antes y después de terminar. Antes el cuerpo se prepara hidratando los músculos y refrigerando el sistema mientras que después ayuda a llevar los nutrientes necesarios a todos los grupos musculares y recuperar las reservas.

Empezar el entrenamiento con deshidratación, aunque no sea un nivel alto, el rendimiento se verá claramente afectado y tanto la resistencia como la potencia muscular se verán mermadas ya que el cuerpo no se encuentra en un estado óptimo poniendo incluso en riesgo nuestra salud muscular. Si el nivel de deshidratación es alto podemos sufrir incluso mareos o calambres musculares.

Para saber si estamos ante una deshidratación de riesgo debemos conocer los síntomas que podemos empezar a percibir. Principalmente podemos tener la sensación de que nos va a dar un calambre muscular, o directamente sufrir uno de estos calambres repentinos. Los mareos o las nauseas son otros de los factores que indican que algo va mal en nuestro organismo. Si hemos comido suficiente durante las ultimas 8 horas y aún así sentimos un ligero mareo o la sensación de querer vomitar lo primero que debemos hacer es beber agua a pequeños sorbos por si se trata de un inicio de deshidratación.

El riesgo de sufrir cualquier lesión aumenta sus probabilidades si existe deshidratación ya que no es un estado saludable en el que nuestro sistema pueda trabajar de forma óptima y segura. Aunque parece un hecho bastante lejano según lo escuchamos, la deshidratación es un estado más fácil de alcanzar de lo que pensamos, sobretodo en el momento que estamos haciendo ejercicio. En el momento que realizamos un deporte de alta intensidad podemos llegar a perder incluso dos kilos mediante el sudor con una hora de entrenamiento. Puede variar desde unos gramos hasta los dos kilos y medio dependiendo del deportista, del ejercicio y también de las condiciones del ambiente ya que no es lo mismo entrenar en un clima cálido y seco que en uno húmedo.

Lo ideal es que, vayamos a hacer ejercicio o no, llevemos siempre encima una botella de agua ya que nuestro cuerpo funcionará mucho mejor sea cual sea la actividad que queramos desempeñar. Además de que los músculos funcionan mejor con una correcta hidratación, el corazón también trabaja de forma más eficiente al igual que los pulmones consiguiendo repartir por el resto del cuerpo tanto el oxígeno como los nutrientes de forma que, comiendo lo mismo, sentiremos que tenemos más energía y estamos más fuertes.

 

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