Tipos de vitaminas y su consumo

Tipos de vitaminas y su consumo

Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre lo importante que es para cualquier persona que practique deporte regularmente (incluso para cualquier persona haga algún tipo de ejercicio o sea una persona sedentaria) llevar una dieta equilibrada que cumpla con todos los requerimientos de nuestro cuerpo en cuanto a macronutrientes: grasas, proteínas y carbohidratos, y en cuanto a vitaminas y minerales.

En los alimentos podemos encontrar dos tipos de vitaminas. Por un lado encontramos las vitaminas liposolubles que son las que se disuelven en las grasas. Esto, en un principio, puede resultar extraño si es la primera vez que escuchamos hablar sobre ellas pero es fácil de entender: liposoluble significa que, al disolverse en la grasa, se pueden almacenar en los órganos internos como el hígado ya que estos están formados principalmente por materia grasa. Pero también en cualquiera de los tejidos adiposos del cuerpo. Entre estas vitaminas liposolubles se encuentran la vitamina A, la D, la vitamina K y la vitamina E.

 

Las vitaminas liposolubles son necesarias para el correcto funcionamiento del organismo y sería imposible sobrevivir si las eliminamos de la dieta. Pero, aunque su presencia en la alimentación sea necesaria, si consumimos en exceso este tipo de vitaminas pueden llegar a resultar tóxicas. Cuando hablamos de consumir en exceso no me refiero a pasar la dosis diaria recomendada, ¡¡que no cunda el pánico!! Dicen los expertos que para que una vitamina liposoluble resulte tóxica debería consumirse al menos 10 veces por encima de la cantidad recomendada. ¿Por qué recalco tanto esto? Principalmente porque, aunque cada vez menos, existe una parte de la población que mira raro a las personas y, especial a los deportistas, que consumimos vitaminas en cápsulas, polvo o ampollas (y ya no digo nada cuando se trata de los clásicos batidos de proteína). Y es que parece que si el doctor te recomienda tomar vitamina C por las mañanas es lo mejor del mundo, pero si tomas un complejo multivitamínico por la mañana para mejorar tu bienestar eres un bicho raro y tomas pastillas para todo.

Existe una falsa creencia de que a más vitaminas, más beneficios. Y estamos equivocados parcialmente, eso sí. Me explico. Es verdad que, ante un déficit de vitaminas, en cuanto más nos acerquemos a la dosis recomendada mejor funcinará nuestro organismo pero, una vez que hemos llegado a estas cantidades que nuestro cuerpo necesita, no vamos a obtener ningún beneficio por tomar más y más y más. Esta creencia no sólo aparece entre deportistas que se piensan que a más suplementos mejor rendimiento tendrán en sus entrenamientos y competiciones sino que es un hecho que vemos en el día a día, por ejemplo cuando una madre se empeña en que sus hijos coman todas las vitaminas posibles para así “crecer más fuertes y sanos”.

Además de las vitaminas liposolubles existe otro tipo: las vitaminas hidrosolubles que, como puedes imaginar, son aquellas vitaminas que se disuelven en el agua como la vitamina C o el complejo B que tiene sus beneficios pero también inconvenientes como que, al cocer un alimento, estas vitaminas se disuelvan en el agua y este deje de aportar todas las vitaminas que tenía en el momento antes de ser cocinado. En el caso de este tipo de vitaminas, al contrario que con las anteriores, no existe riesgo de intoxicación por exceso de su consumo ya que no se almacenan en el organismo sino que se elimina mediante la orina. Por esta misma razón debemos consumirlas con mayor frecuencia.

Podemos obtener la cantidad de vitaminas necesarias mediante una dieta equilibrada y variada pero no voy a negar que es bastante difícil. Gracias que tenemos todo tipo de suplementos alimenticios para cada tipo de dieta que pueda ser carente de vitaminas o minerales. Ante cualquier duda consulta a un experto para que te aconseje.

 

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